La vida cambia, y a veces lo hace en segundos. Puedes estar de lo más feliz por algo o alguien, y al medio minuto las lágrimas sustituyen esa magnífica sonrisa que ha brillado en tu rostro durante los días anteriores, ¡o durante esa mismísima mañana!
Las cosas cambian, la vida cambia, y sólo nos queda conformarnos con lo que vendrá y esperar que el futuro nos haga olvidar todo lo desagradable; o quizás no olvidarlo, pero sí suavizarlo.
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